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“E.R. (Algún día traballaremos xuntas), o de cómo las teatreras lo tergiversan todo

noviembre 5, 2011

Espectáculo en lengua gallega.

Parece ser que, inicialmente, esta obra no se iba a titular así. No me extraña. Y es que, por muchos premios que tenga este texto de Josep Maria Benet i Jornet (fue Premio Nacional de Literatura Dramática en 1994), hay que reconocer que su título, E.R. (Algún día traballaremos xuntas), no vende en absoluto. La cosa no invita a entrar a ver el espectáculo. Debió darse cuenta de ello Ventura Pons cuando la rebautizó  simplemente como Actrices para convertirla en una película que sigue fielmente el texto de la obra, allá por 1997.  Ahora, en 2011, Teatro do Atlántico, siguiendo con su política de presentar textos interesantes, nos propone la versión gallega de este texto de indudable atractivo e interés, aún a pesar de lo desafortunado del título.

La trama es sencilla: una estudiante de Arte Dramático debe preparar una prueba para una obra en la que se representará la juventud de la gran actriz Encarna Ribera. Para conocer mejor al personaje, contactará con tres antiguas alumnas de la actriz, que ya han enderezado sus carreras, aunque hacia terrenos diversos: una gran diva del teatro, una diva de la televisión y una directora de doblaje. Lo que empieza siendo un mero trabajo informativo acaba derivando en una serie de confesiones que permiten conocer a la aspirante (y al público) no solo las rencillas y frustraciones de las tres actrices entrevistadas, sino también el lado más oscuro de “la Ribera”.

Este argumento tan aparentemente simple permite sin embargo realizar un interesante viaje hacia las profundidades más rastreras del mundillo de la farándula, arrojando interrogantes como ¿Qué es la fama? ¿Es la fama compatible con la integridad mora y la felicidad? ¿Hasta dónde está una persona dispuesta a llegar para lograr un papel? ¿Qué se debe hipotecar para triunfar? o ¿Quiénes son los amigos de uno cuando se tiene que vivir en un mundo competitivo como el de la farándula? Sobre todo esto (y sobre la figura de Encarna Ribera), se nos dan tres visiones muy distintas, que completan un interesante puzzle del arte y de la vida, a través de los ojos de tres mujeres de convicciones firmes y muy diferentes entre si, ofreciendo un bagaje con el que la aspirante a Actriz tendrá que aprender a (con)vivir en el futuro. La obra se sigue con interés, aporta algún que otro momento divertido, y ayuda a entender que en la vida quizá las cosas no sean como son, sino como cada uno las quiera ver…

Nombres importantes en el reparto. María Barcala es Gloria Marco, una diva teatral intocable y con su exceso de ego perfectamente asumido: la actriz, por su manera de trabajar, rinde siempre mejor en este tipo de papeles duros y fuertes por naturaleza que en otros más dulces que le hayan tocado antes, y esta no es la excepción: es como si hubiera mucho de María Barcala en Gloria Marco o viceversa (al menos a mí, como espectador que la observa desde la butaca, Barcala siempre me ha transmitido una impresión de “diva a la antigua usanza” sobre las tablas). El personaje está bien construído; el texto, sin embargo, no parece estar aún del todo seguro, pues esta noche hubo varias pérdidas. Cuidado.

Está desbordante como Asumpta Roca (la antigua actriz teatral convertida en estrella televisiva deslenguada), y es, de largo, lo mejor del montaje, una Luisa Merelas divertidísima en su ironía, su acidez y su manera directa de decir las cosas como si fueran auténticas bofetadas. Demuestra una vez más que es una intérprete camaleónica, siempre convincente, y consigue meterse al público en el bolsillo desde el primer segundo hasta el último en que aparece. Varios comentarios a la salida destacaban a “La Roca”, la Roca”. Y por algo será. Quienes me lean frecuentemente saben que suelo mojarme, y este papel huele a nominación segura al María Casares; y quién sabe si a posible premio…

Si hay algo que me gusta especialmente de Susana Dans es la tremenda humanidad que aporta siempre a sus personajes. Su María Caminal (la directora de doblaje, la actriz que se quedó por el camino) no es la excepción, a pesar de que uno no puede evitar pensar que la intérprete quizá esté algo desaprovechada, por más que le saque el poco jugo que le dejan a un personaje más breve, pero que termina dándonos una lección de vida a todos, público y personajes. Y es por esto por lo que se agradece una actriz tremendamente humana: y aquí, la hay.

Manuela Varela tiene una papeleta curiosa: primero porque debe medirse con tres vacas sagradas de la interpretación en Galicia y conseguir que no la anulen (lo hace, y ya solo por eso merece aplauso), y después, porque le ha tocado un personaje largo, casi omnipresente, pero privado de identidad propia -ni siquiera conocemos su nombre, ni de dónde viene ni a dónde va…- que debe saber reflejar la ingenuidad e inseguridad de la principiante ante tres mujeres que están de vuelta de casi todo. Labor intachable en este sentido (y no es poca cosa, a pesar de que la falta absoluta de datos no le deja las cosas precisamente fáciles), pero quisiera verla en papeles que le permitan desarrollar con mayor libertad su creatividad como intérprete. 

Por los cambios escénicos reiterados, es esta una obra compleja de llevar a escena, y Xúlio Lago opta por un esencialismo que funciona bien en la escenografía (Rodrigo Roel), que tendría estar mejor apoyada por una iluminación (del propio Lago y Antón Arias) que debería focalizar mejor la acción, y ocultar aquellos espacios que no estén siendo utilizados en cada momento -cosa rara, porque Xúlio Lago suele iluminar muy bien, pero este no es su mejor trabajo en este aspecto-. Por otro lado, la dirección escénica peca en algunos momentos de estática en exceso: de acuerdo que es difícil por la estructura de diálogo casi constante, pero sentar a los personajes o dejarlos quietos en un punto no parece lo más aconsejable.

Con todo, por el texto y las interpretaciones, se pasa un buen rato. Cierro con un dato curioso: las archifamosas actrices del estreno de 1996 en Madrid eran, por lo general, entre 15 y 20 años mayores que las de esta versión.

Nota: 3.75 / 5

“E.R. (Algún día traballaremos xuntas)”, de Josep Maria Benet i Jornet. Traducción de: Xosé M. Pazos. Con: María Barcala, Luisa Merelas, Susana Dans y Manuela Varela. Dirección: Xúlio Lago. TEATRO DO ATLÁNTICO.

Teatro Rosalía de Castro, 4 de Noviembre de 2011

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