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‘Paseo Romántico: La Pasión Española del Siglo XIX’, o docuteatro o el sí es-no es…

marzo 21, 2011

Las cosas que se pueden ver en un teatro son cada vez más diversas, y la teatralidad de un espectáculo puede aparecer expresada de muchas formas. El cambio en solo dos días, desde La Función por Hacer, que es teatro rabiosamente contemporáneo, a este Paseo Romántico es brutal.

Porque resulta complicado encuadrar Paseo Romántico en un género. Es una función que usa material literario español del siglo XIX, pero no es una función teatral al uso, pero tampoco un recital poético al uso. Tiene de ambos géneros, sí. Pero también hay más cosas, y no todo lo que se lee es literatura. 

En Paseo Romántico también hay sitio para coplas populares de la época, artículos periodísticos, fragmentos de ensayos, teorías de la literatura, cartas y crónicas históricas y de sociedad, buscando construir una panorámica socio-cultural-literaria del siglo romántico español. Quizás lo más acertado sea decir que es, de alguna manera, un espectáculo de “docuteatro”.

El atípico formato, con cuatro actores y un músico situados frente a atriles y leyendo, habrá pillado desprevenidos a los que no supieran qué era exactamente lo que iban a ver. Sin ir más lejos, a mi lado una señora mostraba su indignación, porque ella había pagado por ver una función de teatro…

Una vez acostumbrados al formato, hay que considerar que lo más interesante, por motivos evidentes, fue el bloque dedicado al teatro romántico español. Donde tiene cabida, claro, el Don Juan Tenorio de Zorrilla (dos escenas, incluyendo la del sofá), pero también rarezas que cada vez es más complicado escuchar en un teatro, como fragmentos de Don Álvaro o La Fuerza del Sino del Duque de Rivas o El Trovador, de Antonio García Gutiérrez; dos títulos que resultarán familiares a los operófilos por las adaptaciones de Verdi (me refiero, claro, a La Forza del Destino e Il Trovatore) pero de los que yo no recuerdo haber oído un solo verso en directo anteriormente… o una amplia selección de El Estudiante de Salamanca de Espronceda. Todo un bloque en el que, por curioso e infrecuente, me hubiera encantado que fuera más amplio.

Sin sorpresas en el apartado de poesía donde, junto a la poesía amorosa de Bécquer (con algunas de sus rimas más célebres, aunque curiosamente falte la archifamosa rima 53…) figura también poesía social de autores como Zorrilla y Espronceda (falta la Canción del Pirata, otra ausencia imperdonable en una antología literaria del XIX español…) y una amplia selección de la poética de Rosalía de Castro… en castellano: este detalle podrá no tener ninguna importancia en el resto de España, pero venir a Galicia a recitar Rosalía en castellano es un detalle que podrá herir la sensibilidad galeguista de un sector más o menos numeroso…. Personalmente, para mí no pasó de una curiosidad; pero seguro que más de quince personas de mi antigua facultad lo considerarían casi como una afrenta ya no al país (ojito: al país gallego, claro…) sino una afrenta personal…

También hay sitio para la copla, e incluso para el Himno de Riego, que entonan los cuatro actores y el músico. El resultado de todo esto es un espectáculo con una Dramaturgia de Juan C. Plaza-Asperilla que tiene momentos, incluso cierto encanto, pero en el que debería primar más la parte poético-teatral sobre la parte puramente teórica, que es abundante (y, a veces innecesaria para un espectáculo que se ve en España, donde es de esperar que el público tenga ya una cierta cultura histórica sobre lo que se les está contando). Más aún contando con un elenco de altos vuelos como el que aquí se presenta.

Importantísimo el plantel actoral, de innegable tirón para cualquier público, por unas cosas o por otras. Blanca Portillo, voz de teatro donde las haya, presta su emocionada y elegante sobriedad a Inés, Leonor y Elvira; y suyos son los mejores momentos del espectáculo… Claro que también le toca la papeleta de leer a Rosalía. Sorprende que José Coronado vocalice perfectamente pero que peque de insuficiente proyección: patio de butacas, fila 9, y a veces le escuchaba lo justito… No sé cómo habrá sonado dos pisos más arriba. La presencia escénica imponente, y la elegancia, la habitual. Creo entender que su alternante es Ginés García-Millán, y me hubiera encantado verle…  Marcial Álvarez viene de la escuela de la tele y se nota, porque adolece de justo lo contrario: no se sabe si por temor a que no se le escuche, pero, a veces, la proyección es excesiva: cuando se controla, sin embargo, el resultado es muy interesante. En el mes que lleva el espectáculo anunciado, cayó Israel Elejalde (pese a que acaba de estar aquí mismo este fin de semana con La Función por Hacer), así que el cuarteto actoral lo completó Jose Luís Patiño, adecuadamente variado en la expresión de los múltiples cometidos de que se encarga, a veces quizás un pelín frío. Me ha sido imposible saber si el músico fue Marcos León ó Raúl Esquinas, pero cumplió bien con su breve cometido.

Sin mácula la dirección escénica de Laia Ripoll (que sabe hacer bien lo poco que hay que hacer), y no por sencilla es menos adecuada la iluminación de Cornejo. También en su sitio, por sugerente y oportuna, la selección de música clásica enlatada. Fracs en los caballeros, pero hay que destacar también el hermosísimo vestido rojo de la Portillo.

Hora y veinte de espectáculo que, por escucharles a ellos y por escuchar alguna rareza, merece la pena, pero que podría ganar mucho replanteándose el repertorio escogido, aún respetando siempre el género de la lectura dramatizada. Ah, eso sí, abstenerse rotundamente fans que solo quieran ir a ver a unos señores que salen en la tele… Quien quiera ver a Carlota, a Rosa Ballester, a Pope o a Joaquín De La Torre que se quede a verlos en su casa. Aquí, afortunadamente, no van por ahí los tiros. Esto es, más que nunca, otra cosa.

Nota: 3.25 / 5

“Paseo Romántico: La Pasión Española del Siglo XIX”. Textos de varios autores españoles del siglo XIX, sobre una dramaturgia de Juan C. Plaza-Asperilla. Con: Blanca Portillo, José Luís Patiño, Marcial Álvarez y José Coronado. Dirección: Laila Ripoll. PRODUCCIONES ANDREA D’ODORICO.

Teatro Colón NovaCaixaGalicia, A Coruña. 20 de Marzo de 2011.

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