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‘O Peor de Mofa e Befa’, o retranca hacia el delirium tremens

febrero 10, 2011

Continúan las Xornadas Excéntricas. Segunda cita y segundo llenazo, pero esta vez en el Teatro Rosalía Castro, y con entrada más cara. Está claro que la fórmula Mofa e Befa funciona, y parece que algunos programadores coruñeses habían tardado en darse cuenta…. ¡Qué cosas!

Esta vez, el dúo cómico ofrecía O Peor de Mofa e Befa, una recreación de algunos de los más populares sketches concebidos en sus espectáculos a lo largo de 18 años de carrera. Con Evaristo Calvo y Víctor Mosqueira (esto es, Mofa e Befa) estuvieron Quico Cadaval (como presentador, enlazando los sketches con el humor que le caracteriza) y los músicos Piti Sanz y Fran Pérez “Narf”, que habían colaborado con el dúo en algunos de los espectáculos a revisar. Anunciaban invitados sorpresa, y, visto que la presencia de Cadaval estaba cantada, la verdad es que podían haber llamado a alguien más (sin ir más lejos, había caras conocidas en el patio de butacas, que ya han colaborado bien con Calvo o Mosqueira por separado, o bien con Mofa e Befa como conjunto…).

Me tengo que repetir sobre el problema de hacer teatro de sketches, algo de lo que ya hablé en anteriores posts. Si se plantea un espectáculo largo (este duró 1h 50 minutos) sobre la base de sketches, se corre el riesgo de que unos funcionen mejor que otros. Y esta no fue la excepción, por mucho que fuera un The Very Best of…

El humor de Mofa e Befa podría definirse como una versión galaica del humor absurdo de grupos españoles como Cruz y Raya, pero estos, claro está, con una amplia dosis de esa retranca gallega que todo espectáculo de humor hecho en la tierra debe tener (ellos lo definen como teatro perralleiro). Esta retranca les lleva a atreverse, en no pocos momentos, a cruzar la línea del más absoluto  delirium tremens humorístico, y son esos sketches, los más salvajemente delirantes, los que mejor funcionan, los que parten de risa.

Esta noche hubo unos cuantos: para empezar el inicial, con los dos únicos integrantes de un coro que siguen con vida tras un desgraciado accidente de autobús (…especialmente desternillante para los que hemos formado parte de algún coro y sabemos la dinámica de lo que están parodiando).

También es francamente brillante el que muestra a un supuesto actor gallego que llegó a triunfar en Hollywood a base de morirse en mil y un películas: desternillantes la escena donde asistimos a una “proyección” (en una pantalla que, por supuesto, no existe) de los emocionados recuerdos que del gallego tienen personalidades como Marlon Brando, Marcello Mastroiani o Brigitte Bardot; así como el posterior repaso a algunas de sus mejores escenas de muerte cinematográficas, con guiños que van desde el western hasta Curro Jiménez. El manejo del casi inexistente dispositivo escénico y el ritmo de la narración (que favorece ese delirium tremens del que hablaba), alcanzan aquí la brillantez que se requiere para que un sketch triunfe.  Ambos actores sublimes.

Un tercer momento brillante (tal vez el mejor de cuantos mostraron) es el extensísimo recital flamenco de un grupo de vascos que se llevan en sus letras la realidad vasca a los grandes éxitos del género de la rumba flamenca: las adaptaciones de las letras son de un grado de delirium tremens absoluto, la caracterización de los personajes brillante. El resultado, el esperado: el sketch es largo, las ideas parecen no acabarse nunca y el público enloquece de risa.

Un cuarto momento interesante es el de ese político que trabaja en un circo como domador de conciencias. La idea es muy irónica, y Mosqueira está aquí que se sale.

Estos cuatro momentos justifican el espectáculo. Curiosamente (o quizás, no tan curiosamente) son los cuatro sketches más largos con mucha diferencia, y también los que mejor funcionan. El resto, más breves y directos, se dejan ver, provocan risa aquí y allá, pero como no llegan en su concepción a los niveles de delirium tremens de los cuatro que cito, tampoco provocan la carcajada limpia de aquellos.

La capacidad de Mofa e Befa para desdoblarse en mil y un personajes (¿serían ochenta identidades distintas esta vez?) es inmensa: se cambian de ropa sin apenas salir del escenario tras una columna hábilmente dispuesta… No hay atrezzo porque no lo necesitan, y, sin embargo, llenan el escenario con sus cuerpos.

Como todo, tiene momentos, pero los que tiene son esta vez ciertamente potentes. Hacer teatro de sketches es difícil, sí, y esta no es la excepción, pero también se pueden ver cuatro de los mejores sketches que se hayan visto en un escenario en una buena temporada. No es poco.

Ah, que no se me olvide, eché de menos a ese sublime personaje que crease hace unos años Evaristo Calvo para el programa televisivo Air Galicia, y que seguro que algunos gallegos aún recordarán con nostalgia: el Turista Madrileño. Francamente le esperaba, pero no apareció… Qué le vamos a hacer.

P.D.: Y no, no busquen calificación, porque esta vez, al tratarse de una Gala Maléfica, esta vez no la hay.

“Gala Maléfica: O Peor de Mofa e Befa” (espectáculo recopilatorio). Con: Evaristo Calvo, Víctor Mosqueira, Quico Cadaval, Piti Sanz y Fran Pérez Narf.

Teatro Rosalía de Castro, 9 de Febrero de 2011.

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