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‘Madre Paz’, o de cómo Fo y Ramé remueven al público en sus butacas

enero 29, 2011

Si algo tiene el tándem formado por Darío Fo y Franca Ramé es que nunca dejan indiferentes con sus propuestas, sea en el ámbito que sea. Remueven cuando escriben teatro, remueven cuando montan una ópera… Siempre remueven.

Cindy Sheenan (California, 1957) es un personaje real que copó portadas y portadas de periódicos. Su hijo, Casey Sheenan (California, 1979-Iraq, 2004) murió en acción en la guerra de Iraq el 4 de Agosto de 2004 a los 24 años de edad. Ella se fue en busca de respuestas a intentar plantarle cara al mismísimo George W. Bush, en una acción reivindicativa que le costó su matrimonio, y se convirtió en un icono pacifista y antibelicista. Fo y Ramé han querido hablar en Madre Paz (diario auténtico e imaginario de Cindy Sheenan) del periplo de esta mujer desde la muerte de su hijo, en Abril de 2004 hasta finales de 2005, con el triunfo de su campaña de protesta contra Bush. Convendría leer algo más sobre el personaje real:

http://en.wikipedia.org/wiki/Cindy_Sheehan

Esta vez, Fo y Ramé han construído una suerte de monólogo interruptus en el que Cindy se encuentra bien con el recuerdo de su hijo muerto o bien con diversos personajes episódicos (otros casos similares, periodistas, policías, su propia madre enferma…) a la vez que va desgranando su historia. Es un texto que acierta al irse más por el camino del drama personal que de la denuncia política, un texto de una carga dramática implacable, lleno de verdades y denuncias, incómodo, doloroso, imparable en el ritmo, sin renunciar a alguna pincelada irónica, de estos que no permiten ni respirar, que se sigue en sepulcral silencio, que hace que el público (que se implica de inmediato sí o sí con lo que está escuchando…) salga en silencio del teatro, y que incita a la reflexión post-obra. “Llaman viúda a la que se queda sin marido, huérfano al que se queda sin padres, pero la sociedad aún no ha encontrado un nombre para la que pierde a su hijo (…) Hoy, mi garganta está seca porque mis lágrimas se han bebido mi saliva.” dice Cindy en un punto de la obra.

Inexplicablemente no nos dieron programa, con lo cual no tengo todos los datos que quisiera acerca de este espectáculo. Un espectáculo que va más allá del minimalismo: el escenario está completamente desnudo (excepción hecha de una silla y una tumbona) y, al fondo, en una gran pantalla, se proyectan imágenes reales, que, o bien sugieren los lugares (el rancho de Bush), o bien se hacen eco de la repercusión real del personaje (por documentales, notas de periódicos, fotografías o imágenes de televisión) o bien sugieren a personajes ausentes (George W. Bush y Barbara Bush), convirtiendo estas imágenes en un aparato audiovisual fortísimo que La escena, desierta, está muy inteligentemente iluminada (lo siento, no tengo el nombre…).

Marc Parejo (Cazy, Periodista, Policía) y Silvia Vivó (Prólogo, Madre extranjera, Periodista, Madre de Cindy, Madre Indignada y Policía) saben aportar sus granitos de arena, interrumpiendo el monólogo y dejando respirar a la protagonista, igual que ese cellista-trompetista (Levin Ocaña) que, oculto en una esquina del escenario, pone adecuadamente la banda sonora al drama, colorea parte de los textos y une con su música las diversas escenas.

Monólogo interruptus. Obra de actriz, indudablemente. Y la actriz es María José Goyanes. Qué quieren que les diga, nunca he conectado especialmente con su manera de trabajar, aunque le suelen tocar buenos textos (hace cuatro años fue La Comedia del Bebé de Edward Albee, hace dos la espléndida Dile a mi hija que me fui de viaje… de Denise Chalem). La voz está mal proyectada (a veces cuesta coger algunas cosas del texto…) y me deja una sensación de frialdad y mecanicidad teatral en lo que me está contando: o se queda corta o se pasa. No fue la excepción, y tuve más la sensación de ver a una señora que me está leyendo un libro sobre otra señora, que de ver a la verdadera Cindy sobre el escenario. Yo quizás le hubiera confiado el monólogo a otra actriz, pero eso ya es una opinión mía, que no quita para que reconozca la fuerza del espectáculo, que la hay, y la labor de la actriz por enfrentarse a un texto tan tremendo. Conectar o no con la intérprete ya es cosa de cada uno.

Una pena, porque el texto es una maravilla, que conmueve de todas maneras, y el espectáculo es una estimulante idea que dirige con mano firme Carlos La Rosa, en una experiencia descarnada textual y visualmente (no recuerdo haber visto el escenario del Rosalía tan vacío nunca antes, y sin embargo no eché de menos ningún elemento escénico).

A pesar de todo, por la actualidad del tema, por el impacto del espectáculo y por la forma directa y golpeadora de decir las cosas, hay que ir a verla. Fo y Ramé, ya digo, siempre golpean fuerte, y esta vez golpean de nuevo.

Nota: 3.25 / 5

“Madre Paz (diario auténtico e imaginario de Cindy Sheenan)”, de Darío Fo y Franca Ramé. Traducción: Carla Matteini. Con: María José Goyanes, Marc Parejo, Silvia Vivó y Levin Ocaña. Dirección: Carlos La Rosa.

Teatro Rosalía de Castro, 28 de Enero de 2010.

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