Skip to content

‘La Charca Inútil’, o cómo contar la realidad de cada uno

diciembre 18, 2010

David Desola es uno de los dramaturgos jóvenes más importantes e interesantes del país. De eso no cabe ninguna duda. Con La Charca Inútil construye una historia desoladora, que trata temas que, desgraciadamente, están de plena actualidad en nuestro país:  los atentados terroristas y su impacto sobre la sociedad, y cómo esa sociedad puede convertir una tragedia personal en un circo mediático que le pase factura a la persona implicada.

Óscar, un profesor que lleva años en crisis después de haber recibido una paliza por parte de un alumno de 13 años, se cita periódiocamente en un parque con su profesor de infancia para que le ayude a superar este trauma. El anciano le recomienda enfrentar sus miedos enviándole a dar clases particulares a un alumno fantasma, cuya madre ha tenido que enfrentar también una gran tragedia personal. En común tienen la mediatización de sus casos: la paliza de Óscar fue grabada y difundida por televisión repetidas veces, mientras que Irene, al verse envuelta en uno de los atentados más importantes de la historia reciente de nuestro país, ha salido también por televisión. Entre Óscar e Irene se irá creando poco a poco un vínculo muy estrecho y especial, casi tanto como el que une a Óscar con su profesor Hierofante. Pero en esta historia nada es lo que parece…

A traves de La Charca Inútil, Desola ha conseguido lo más difícil: tener una historia novedosa, fuerte y original que contar, de esas que perfectamente pueden llegar al corazón del espectador. Tiene el qué (no es poca cosa…), pero falla el cómo. Porque da la impresión de haberse asustado ante la brutalidad de la historia que nos está contando, y por ello parece haber querido relajar a veces la tensión dramática incluyendo escenas simpáticas que se hacen demasiado largas. Craso error, porque aquí el espectáculo cae por momentos: si se nos va a contar una historia tan tremenda en tan solo 70 minutos, lo suyo es contarla de la manera más directa y descarnada posible, evitando las concesiones de relax al espectador.

 Pese a que las escenas están bien encadenadas y a que la resolución del caso es tan inesperada como coherente y brillante (y no deja cabos sueltos…), siento que faltan momentos de mayor tensión dramática real y descarnada, que solo aparecen en la escena de la cena entre Óscar e Irene, y fugazmente, porque la vena de lo lacrimógeno se elude. Desola ha querido contar una historia dura desde la amabilidad, una opción válida, pero que a mí personalmente no me parece la más eficiente. Personalmente, siento que me han dado datos que no me interesan, pero me quedo deseando saber más cosas sobre el mundo interior del personaje de Irene que, aún con una historia maravillosa, queda como a medio cocinar. Se sale del teatro con mal sabor de boca, pero no todo lo destrozado que se debería (y que me gustaría) cuando se acaba de presenciar la gran tragedia que se acaba de presenciar…

Desigual el reparto, desde el dúctil profesor Hierofante de Miguel Palenzuela, actor de teatro de la vieja escuela que sabe aportar un rayo de luz a una historia que es pura sombra; hasta una Sonia Almarcha que está correctamente expresiva desde la sobriedad, en un papel que podría haber sido fascinante si el autor hubiera terminado de definir, pero que da la impresión de haberse quedado a medias… No puede hacer más y es una pena, porque habría que saber más cosas tanto de su personaje como de ella como actriz. Por su parte, el Óscar de Adolfo Fernández peca de monocorde, y no refleja bien la amplia gama emocional por la que atraviesa su personaje a lo largo de 70 minutos. Vive con demasiada normalidad en una historia intensísima.

Soberbio TODO en la puesta en escena. Una puesta en escena que, además de ser hermosísima y elegante, aporta datos a la narración con acierto. Desde una escenografía sobria, y dividida claramente en tres espacios (gran trabajo de Ikerne Giménez, que firma también el vestuario, que incluyen dos trajes francamente hermosos para Irene), la historia pasa con claridad de un lugar a otro, y los personajes se mantienen en escena todo el tiempo, de forma que podemos saber qué es lo que hacen incluso cuando no son parte activa de la acción. Algunas de estas acciones aparentemente gratuitas cobran pleno sentido al final y ayudan a ver cómo encaja el desenlace, en un trabajo de dirección intachable de Roberto Cerdá, inteligentísimo, al servicio del texto y que hace mucho por la calidad de la narración. Todo iluminado de manera excelsa por Pedro Yagüe, en una de las puestas en escena más hermosas que haya visto este año, sino directamente la más hermosa. Solo una sugerencia: ¿por qué no empezar el espectáculo a telón abierto y con el teatro a media luz en lugar de a telón cerrado?

Y al final de la función, ese regusto doblemente amargo del que hablaba: amargo por la sensación que deja la obra en sí, pero también por la sensación de estar ante una brillante idea, no del todo bien desarrollada por un autor al que solo le faltó atreverse. Aunque, como dice uno de los personajes en la obra: “La realidad de cada uno es como cada uno quiere que sea”. Y Desola quiso que esta realidad suya fuese así. Quizá yo la hubiera preferido de otra forma… aunque allá cada uno con su realidad. Ya lo dice el texto.

Nota: 3.25 / 5

“La Charca Inútil”, de David Desola. Con Adolfo Fernández, Sonia Almarcha y Miguel Palenzuela. Dirección: Roberto Cerdá. K PRODUCCIONES / EMILIA YAGÜE PRODUCCIONES.

Teatro Rosalía de Castro, 17 de Diciembre de 2010.

Anuncios
3 comentarios leave one →
  1. Roberto Pereira permalink
    diciembre 27, 2010 19:45

    Acabo de descubrir este blog, e aproveitando o lecer do nadal, lin as críticas todas do tirón. Estou encantado da vida e penso seguir lendoo, son críticas moi limpas e sinceras. Noraboa!

    • diciembre 27, 2010 19:51

      Moitas grazas Roberto! Aconséllote que te suscribas, para recibir no teu mail cada actualización, e aproveito para desexarche un 2011 cheo de bo teatro. Saúdos.

Trackbacks

  1. ‘Helena: Xuízo a unha Lurpia’, o ¿por qué luchar contra el recuerdo? | BUTACA EN ANFITEATRO

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: