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‘Tercer cuerpo (Historia de un intento absurdo)’ o las soledades que confluyen

noviembre 29, 2010

Tercer Cuerpo (la historia de un intento absurdo), lo nuevo de Claudio Tolcachir, lleva ya un par de años girando por todo el mundo con éxito. Es una obra que, como La Omisión de la Familia Coleman (que vimos el año pasado) nace del teatro experimental, de jugar con el texto, con sus posibilidades, con el espectador… funcionando como un mecanismo de relojería. Y, en este sentido, esta funciona mejor que aquella: aquí todo encaja, todo confluye en un punto que es más un punto y seguido que un punto y final, y que nos conduce y nos engancha de manera progresiva.

Cinco personajes, cinco historias paralelas que se presentan fragmentadas, solapándose constantemente, pisándose las unas a las otras… para terminar confluyendo en una sola, en una historia de soledad en la que todos tendrán que trabajar juntos para salvarse de sus propias soledades… Si es que saben, si es que pueden y, lo que es peor, si es que quieren.

Manuel y Sofía son una pareja joven conviviendo con una crisis existencial… porque uno de los dos oculta un secretito; no muy lejos de allí, en una oficina, trabajan Héctor (que debe superar la reciente pérdida de la madre… y asumir algo más) Sandra (cuyo mayor deseo es quedarse embarazada… claro que también tiene un pequeño problemita que se lo impide) y Moni, (que tira por sus dos compañeros porque aparentemente nada pasa con ella… ¿o quizá sí?). Cinco vidas, cinco historias, muchos secretos… en una reflexión sobre hasta dónde llevamos nuestra intimidad personal, sobre qué pasa cuando se cruzan la imagen que proyectamos al exterior contra la imagen de lo que realmente somos… Sobre lo que sucede cuando no nos comunicamos para sobrevivir. “Búscate una vida, deja de meterte en las nuestras, haz algo, pero a nosotros déjanos en paz”  le dice un personaje a otro en un momento de la obra.

Una historia sin grandes conflictos, de conflictos cotidianos que pueden pasarle a cualquiera, en cualquier tiempo y en cualquier lugar; pero, sobre todo, una historia de soledad y sobre la soledad, de la necesidad de encontrar y de la imposibilidad de encontrarse, aunque puede que tengamos lo que buscamos delante de nuestras narices. 

Narrada desde la ironía, desde el humor, con diálogos ágiles y cotidianos, y desde una estructura argumental que puede resultar caótica al principio, pero en la que todo acaba encajando de cara al final, como una muñeca rusa. Casi nada es porque sí, todo es por algo. De los 80 minutos que dura la obra, los últimos 50 son mejores que los 30 primeros…. porque es cuando todo empieza a encajar cuando te das cuenta de que Claudio Tolcachir lo tenía todo premeditado, que el caos es necesario y está controlado, y llegas incluso a comprender ese caos. Hay una escena grandiosa hacia el final, que junta a todos los personajes hablando a la vez, cada uno en su situación particular: un caos absoluto que, sin embargo, ahora sí comprendes y sigues con facilidad, pese a lo enredado de la estructura de la escena. Este es el momento donde sabes que Tolcachir ha triunfado en su planteamiento, el momento donde estás totalmente metido en el ritmo narrativo audaz y atrevido de la obra.

Los cinco actores (Melisa Hermida, Hernán Grinstein, Magdalena Grondona, José María Marcos y Daniela Pal) derrochan una autenticidad tremenda, y un completo dominio de un texto complicadísimo por su ritmo implacable y trepidante que, si no estuviera totalmente bajo control, podría ser un caos desordenado y total. Por fortuna, no es el caso. Hay que destacar entre todos al Héctor de José María Marcos, porque acaba erigiéndose en el auténtico protagonista de todo, cuando todas las historias acaban llegando hasta él, de una forma u otra. Es el protagonista de una obra coral, lo sabe y está a la altura.

Claudio Tolcachir ha diseñado un sencillo espacio escénico (la imaginación tiene que dibujar todo lo que falte o, directamente, no esté) y ha sabido dirigir su propio texto con maestría. Se visualiza lo que está ocurriendo, se sigue la trama y los actores creen en lo que hacen. Con las características del texto, no es fácil, pero él lo logra.

La cercanía con el escenario (vimos el espectáculo en una sala de unas 200 personas) aporta un sabor nuevo a un espectáculo que, sin mayores pretensiones, sí consigue entretener, sorprender, contar una historia con claridad y aportar nuevas miras al lenguaje teatral, manteniendo siempre activa la mente del espectador. En los tiempos que corren, no es poca cosa.

Nota: 3.5 / 5

“Tercer Cuerpo (La Historia de un Intento Absurdo)”, de Claudio Tolcachir. Con José María Marcos, Melisa Hermida, Daniela Pal, Hernán Grinstein y Magdalena Grondona. Dirección: Claudio Tolcachir. Compañía TIMBRE 4 (Argentina).

Forum Metropolitano, 28 de Noviembre de 2010.

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