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‘Memoria de Helena e María’, o novelando el teatro.

noviembre 21, 2010

 

Espectáculo en lengua gallega

“Inclusa. Castañal. Convento. Guerra Civil. Emigración. Harina de maíz. Memoria Sensitiva. Memoria Histórica.”

“Se me quedó clavado, y ya no hubo más miradas ni más sueños. ¡Amar!”

“Esta es su última carta,que leí cientos de veces, que besé cientos de veces y que apreté contra el pecho el día que supe que había muerto en Albacete.”

“Tendrías que haber entendido, mamá, que a veces la valentía también consiste en bajar la cabeza y permanecer callada”

He querido abrir este comentario con un puñado de conceptos y frases que aparecen en la obra y que creo que resumen muy bien su contenido. Tengo que volver a insistir sobre el dulce momento que vive el teatro en Galicia actualmente, porque solo una semana después de hablar de una propuesta gallega interesantísima, he vuelto a toparme con otra función gallega de máxima calidad.

Teatro do Atlántico, compañía que cumple 25 años en 2010, siempre ha apostado por el teatro de texto, de autor, de actor, de historias… Teatro con algo que decir. Son originales en la selección de los textos, con interesantes autores contemporáneos (últimamente han montado a Martin McDonagh, Woody Allen, Brian Friel o la gallega Teresa Moure) y suelen acertar.  Esta no ha sido la excepción, y, esta vez, con un autor gallego de adopción.

Porque Memoria de Helena e María, de Roberto Salgueiro (Caracas, 1966) es una historia escrita con la fuerza de una novela gráfica y una precisión de relojería. Por medio de monólogos que se alternan (y, a veces, se entrecruzan) conocemos la historia de Helena y su hija María. Una historia que se inicia en 1936 y se prolonga hasta 1995. Helena, la madre, nos habla desde los años 50, mientras que María, la hija, lo hace desde 1995. Dos puntos en dos vidas que sirven para que el espectador vaya encajando las piezas de una historia de dos vidas marcadas por el horror de la Guerra Civil española. Una historia de recuerdos, de memorias, como dice el título, que nos permite tener diferentes puntos de vista de la misma historia: madre e hija nos cuentan sus historias, y la que creen que fue la historia de la otra… Pero solo el espectador tiene todos los datos para entender la tragedia en toda su cruda desnudez. 

65 minutos de máxima intensidad, donde los datos se suceden mediante flashbacks, flashforwards, donde unos datos se solapan sobre otros, pero donde todo acaba encajando. La estructura narrativa del texto es casi la de una novela teatralizada. Dice el autor que le interesaba no solo el contenido, sino también la forma: cómo contar la historia. Dice también que no quería contar una historia sobre la Guerra Civil, sino una historia de mujeres. Y también que hay muchos datos y personajes reales en su historia… El resultado es un texto originalísimo en la forma, por su buen sentido del ritmo y su capacidad para evocar imágenes a través de la palabra, ofreciéndonos una historia cercana por su realismo descarnado. U tiene la virtud de no detenerse en cosas superfluas: 60 minutos. Ni le falta ni le sobra; la acción nunca se detiene, y, al final, uno sale del teatro con la sensación de tener todos los datos que necesita saber. Obra maestra.

De izquierda a derecha, Lucía Regueiro, Xulio Lago, María Xosé Bravo (Conselleira de Cultura) y María Barcala.

Xulio Lago se enfrenta a un texto difícil de poner en escena por su estructura, con un montaje sobrio pero elegante, que sabe focalizar la atención en las actrices y servir al ritmo narrativo. Y, créanme, no es fácil. Como es costumbre en él, la iluminación, uno de los pilares de la puesta en escena, también soberbia. Funcional el espacio escénico de Rodrigo Roel y adecuada la selección musical (especialmente cuando suena Pärt…).

Llegamos así a las actrices, que son el otro pilar de la obra. Las dos tienen sus momentos de lucimiento (especialmente en los monólogos más dramáticos), pero para mí ninguna consigue descollar. Lucía Regueiro (Helena, la madre joven) está un punto sobreactuada en la expresión, especialmente cuando narra los instantes de felicidad junto al padre de su hija. Por su sobriedad, funciona mejor en los momentos más dramáticos. María Barcala (María, la hija ya anciana) es una intéreprete histriónica por naturaleza, pero aquí casi consigue controlarse: solo hay aspavientos excesivos en un par de momentos, pero funciona en general en un papel básicamente introspectivo.

Pero, por encima de todo, queda la calidad de un texto bien escrito, mejor construído y muy bien dirigido. Y un bonito espectáculo de solo una hora, en el que, al final, uno siente que no necesita más. Un espectáculo delque muchas otras compañías deberían aprender. Lo bueno, si breve…

Nota: 3.75 /5

Memoria de Helena e María, de Roberto Salgueiro. Con Lucía Regueiro y María Barcala. Dirección: Xulio Lago. Teatro do Atlántico.

Teatro Rosalía de Castro, 20 de Noviembre de 2010.

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3 comentarios leave one →
  1. María Pombo permalink
    octubre 28, 2011 14:40

    ¡¡¡¡IMPRESIONANTE!!!
    Desde el principio hasta el final.
    Muy difícil de contener la emoción… porque emociona y eso es lo mejor.
    Emociona la fuerza, la alegría, la tristeza… de Helena
    Emociona la dura realidad de la rabia de María.
    Para volver a ver.
    IMPRESIONANTE.

  2. enero 12, 2011 10:30

    SOY UN ADMIRADOR DE LUCIA BUTACA .

Trackbacks

  1. Nominados a los Premios de Teatro María Casares 2011 « BUTACA EN ANFITEATRO

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