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‘Siempre Fiesta’, o casi nada es lo que parece…

noviembre 6, 2010

¡Siempre Fiesta!, lo nuevo de Cuarta Pared (compañía madrileña que se caracteriza por sus propuestas arriesgadas y audaces en forma y contenido) quiere ser el final de una trilogía que comenzó con Café (2005) y siguió con Rebeldías Posibles (2007). Como entonces, la presente obra está firmada a tres por Luís García-Araus, Susana Sánchez y Javier G. Yagüe. En esta ocasión, la obra reflexiona desde el humor sobre los pequeños (o tal vez no tanto…)  problemillas de familia, y la capacidad y la necesidad que tenemos los individuos para seguir viviendo. Todo con el transfondo de la cena de Nochebuena que, en este caso, se repetirá una y otra vez para intentar curar la depresión de María, incapaz de convivir con su propia rutina.

Así, guiados por un narrador que se confiesa actor y va comentando la acción, implicándose en ella cuando es necesario, vemos, por iniciativa del marido de la chica, la repetición de la cena de Nochebuena día tras día durante meses, lo que lleva a la progresiva degeneración familiar (normal, acaban todos hasta el moño…) y lo incurable de la depresión de María. Todo esto desde diálogos agilísimos, actuales y que no parecen estar escritos de antemano, por la frescura y naturalidad con la que van cayendo uno detrás de otro; a través de estos personajes y sus diálogos, hay lugar para hablar de fútbol, de empleo/desempleo, de sueños, de crisis, de conciencia ecológica, de homosexualidad, de (in)fecundidad, de imigración, de problemas de cama… De la vida.

Los seis actores (María Antón, Luciana Dragó, José Melchor,  Javier Pérez-Acerbán, Asu Rivero y José Sánchez) aportan su granito de arena y su versatilidad en una obra que es eminentemente coral, tal vez más de acciones que de texto, y saben cómo crear personajes muy de la calle de manera convincente… Casi parece que no hubiera dirección sobre ellos (la hay, porque de otra forma sería imposible seguir con claridad el hilo de tan rápidos diálogos, y evidentemente aquí hay un gran trabajo de Javier G. Yagüe).

La propuesta escénica (del espacio escénico se encarga María Luisa de LaIglesia, que firma también el vestuario) es divertidísima, económica hasta el extremo y eficacísima: tan sólo una mesa y paredes de papel blanco en las que los propios actores van dibujando los elementos necesarios (de forma concisa) en tiempo real: un árbol de Navidad, un calendario, un reloj, un cuadro, una lámpara un florero, una ventana… Lo que haga falta. Además, del suelo surgirán tres papeles plisados gigantes pintados para representar fotos que completan los propios actores con sus cuerpos…

Hay comedia, hay agilidad, hay ingenio en la puesta en escena, hay actores eficaces e implicados… Entonces ¿qué es lo que falla? Posiblemente el propio texto, por estructura y contenido.  Por un lado, la estructura funciona sólo durante toda la mitad: las cenas Navideñas se suceden, las situaciones son aparentemente las mismas pero hay en ellas los cambios suficientes como para hacerlas interesantes… Hasta la tercera. Porque las dos últimas, sinceramente ya sobran y se vuelven repetitivas: habría que condensarlas en sólo una más, porque los últimos 20 minutos se hacen muy cuesta arriba (y eso que la obra sólo dura 1h40 minutos…).

Por otra parte, falla también el contenido. Lo que pretende ser una reflexión sobre temas bastante serios a través de la comedia, se queda en comedia ligera sin más. De reflexión real, más bien poco. Me interesó el conflicto de la enfermedad y la espiral de locura en que caen todos por seguirle la corriente a una persona; me divertí, pero me pasé toda la obra esperando un giro dramático y una resolución que nunca llegan, y que creo que hubieran sido muy necesarios para darle sentido a la historia. Al salir, a uno le surgen preguntas sin respuesta: ¿Qué enfermedad tiene María? ¿Por qué está enferma? Y sobre todo ¿Qué sucede con ella al final de la obra? Porque se nos cuentan los finales de todos menos el suyo, que es, al fin y al cabo, el que interesa… El final es rápido, confuso y, lo que es peor, pretencioso. Y el resultado, más allá de la comedia, que la hay, bastante vacío.

Esta es una obra que habla de cosas que no son lo que parecen… Y tampoco esta obra es ni lo que parece ni lo que se vende, a pesar de ciertos logros puntuales. Con una condensación del texto, se le podría haber puesto el aprobado de cortesía, porque es un montaje honesto en el planteamiento; pero tal como queda, el resultado es una obra demasiado larga que no consigue transmitir ningún mensaje (si es que, como dicen en el programa, querían transmitir alguno).

Nota: 2.25 / 5

Siempre Fiesta, de Luís García-Araus, Susana Sánchez y Javier G. Yagüe. Con: María Antón, Luciana Dragó, José Melchor,  Javier Pérez-Acerbán, Asu Rivero y José Sánchez. Dirección:  Javier G. Yagüe. Compañía Cuarta Pared.

Teatro Rosalía de Castro, A Coruña, 5 de Noviembre de 2010.

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